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3 Enero 2020

Finaliza la obra del corredor de la acequia de Monlora después de un año de complejos trabajos que han implicado actuar sobre una dolina

El Ayuntamiento de Utebo recibió a finales de diciembre, luego de finalizada una compleja actuación que se ha prolongado durante 11 meses, la obra del corredor de la acequia de Monlora, una intervención subvencionada en parte por la DPZ y mediante la cual se han acondicionado un tramo de 900 metros de suelo urbano y en el que se halla el segmento afectado por la dolina. El origen de estas obras se remonta a diciembre de 2018, cuando se advirtió la presencia de una dolina en la zona situada en la utebera calle de Nuestra Señora de Monlora hasta su confluencia con la empresa Lecitrailer, ya en el término municipal de Zaragoza.

 

En aras de conocer el alcance de esta dolina y sus posibles afecciones, desde el Ayuntamiento de Utebo se encargó la realización de un complejo estudio que, por una parte, confirmó el hundimiento de un tramo de acequia con la consiguiente filtración de agua a los terrenos adyacentes (algo que incrementaba los efectos de la dolina) y, por otro, arrojó un dato positivo, la no afección de las viviendas situadas en el tramo de la vía afectado. Con estos datos, el consistorio utebero puso en marcha un proyecto de acondicionamiento de todo el tramo de acequia, que comunica el barrio rural de Casetas con el utebero Puente de la Samba, un total de 900 metros. La obra, de la que resultó adjudicataria la empresa Hermanos Caudevilla y cuyo coste total ha ascendido a cerca de 725.000 euros, se ha desarrollado durante todo este año 2019 y se ha dividido en dos fases bien diferenciadas; por un lado, un trabajo subterráneo consistente en la perforación del terreno y la inyección de hormigón bajo el nuevo trazado de la acequia, asegurándose de su hermetismo y garantizando la inexistencia de poros ni filtraciones de agua; y por otro, la adecuación de la superficie al tránsito peatonal libre de barreras arquitectónicas, instalándose un carril bici y un andador de tierras compactadas así como diversas plantaciones ornamentales. Para Rubén Estévez, Concejal de Urbanismo, se trata de una actuación que “por un lado busca actuar sobre el problema de la dolina y por otro adecentar una zona del municipio que se encontraba degradada”.

 

En una segunda fase se tiene previsto actuar en la propia calle Nuestra Señora de Monlora para solventar los desplazamientos de la acera y la calzada, así como actuar en el propio talud. “Desde el Ayuntamiento ya nos encontramos ultimando el proyecto que deberá actuar en las afecciones causadas por la dolina en la calle Monlora así como el propio talud, que esperamos poder concluir en unas semanas”, concluye Estévez.

 

 

 

 

 

 

 

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