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Aragón Negro

Utebo se une a la celebración del V Festival Aragón Negro con una amplia programación cultural que se desarrollará entre el 16 y el 31 de enero. Aragón Negro es, a día de hoy, la mayor y más relevante cita cultural en Aragón; un evento que, desde su nacimiento, ha ido creciendo exponencialmente en cuanto a número de actos programados, en cuanto a nivel de los literatos invitados y, de un tiempo a esta parte, también, en cuanto a número de municipios participantes, entre los que, desde hace dos ediciones, se encuentra Utebo. Así, de entre las más de 200 actividades que  se desarrollarán en las tres capitales aragonesas y en otros 13 municipios de Aragón (Calatayud, Pina de Ebro, Daroca, Gelsa, Borja, Calamocha, Valderrobres, Mirambel, María de Huerva, Alcañiz, Fuentes de Ebro, Tauste y el nuestro), Utebo contará con una programación de lo más variopinta entre la que destacan exposiciones, presentaciones de libros, talleres infantiles, conciertos líricos, conferencias, un taller de escritura y hasta un guiño a la gastronomía con la celebración de una ruta denominada "Pinchos negros" que se desarrollará los jueves 18 y 25 de enero y en la que colaboran los establecimientos Las Fuentes, Omas, Cachito, Taberna del Casco Antiguo, La Torre de Utebo, Degusta (menú y pincho). En definitiva, una apuesta por una cultura de máxima calidad cuyos principales eventos podrás seguir y conocer gracias a este enlace. 

Cartel Aragón Negro

Programación específica de Utebo de la quinta edición del Festival Aragón Negro

aragon_negro.pdf

martes 16 de enero de 2018

 

Bescós

De izquierda a derecha, Pablo Jarne, corrector de la obra, Alejandro Bescós, autor del libro, y Gema Gutiérrez, concejal de Cultura del Ayuntamiento.

 

Arranque de la programación utebera del V Festival Aragón Negro

Biblioteca municipal. 18.30 horas. Presentación del libro "África entre el bien y el mal", de Alejandro Bescós Trullenque.

Tiene Alejandro Bescós (Zaragoza, 1 de octubre de 1958)un hablar tranquilo, pausado, casi se podría decir que pedagógico, como de sermón de pontífice, y se toma su tiempo para decir la palabra exacta, para articular la frase certera que causa una imagen tan efectista como efectiva. Para, en definitiva, hacer lo que hacen todos los escritores: fascinar a su auditorio y hacerle partícipe de su historia. Y, ciertamente, Bescós tiene un don para conseguirlo. Aunque, las cosas como son, lo tiene fácil. Porque tiene mucho que decir. Mucho y muy interesante. Y no, no es un escritor que fascine a su auditorio con su imaginación prodigiosa. Porque lo hace con su vida. Con una vida, eso sí, digna de ser novelada. Con la vida de un hombre que, en 1979, cuando terminó sus estudios, marchó a África junto a sus padres, y permaneció allí, en el denominado continente negro, hasta 2010. Y que ahora, tras su regreso, ha decidido contar su experiencia, sus vivencias, en un libro, "África entre el bien y el mal" (editorial Círculo Rojo), cuya presentación ha servido, esta tarde, para dar el pistoletazo de salida a la programación utebera de la V edición del Festival Aragón Negro.

Vista general sala Bescós

Ha sido en un concurrido acto al que han asistido más de cincuenta personas y que se ha celebrado en la Biblioteca Municipal de Utebo ante un entregadísimo auditorio que ha escuchado con increíble atención al autor aragonés. Así, durante toda su intervención, Bescós ha hablado de infinidad de cuestiones de gran interés; de Gabón, de la colonización, del -en ocasiones- primitivismo de su cultura, de hechiceros, de violencia, de crueldad, de supercherías, de arte africano... y lo ha hecho, además, con la pasión y la cercanía que solo puede imprimir al relato quien ha vivido buena parte de su vida allí. Una vida que le ha servido, ahora, para convertirse en el protagonista de su propia novela. Ha sido una charla cercana, dura en ocasiones por la crudeza de las vivencias narradas, bellísima en otras por la calidez humana que ha destilado, en la que Bescós ha definido la vida humana como una novela, muchas veces negra y que enlaza, por lo tanto, con el espíritu del festival Aragón Negro. Tanto, que él, en su periplo africano, en su vida africana, ha afirmado que ha vivido "muchas situaciones muy duras, muy desagradables". Situaciones que uno no puede sino imaginar como rayanas con el universo más noir, ése que ni siquiera un tipo como Pierre Lemaitre pudiera imaginar para cualquiera de sus novelas. Y todo, además, protagonizado por un hombre, Bescós, que es una caja de sorpresas en sí mismo, porque, además de empresario maderero, ha sido, según ha explicado, piloto de avión, es experto en artes marciales y también hasta en masaje curativo. Es decir: un libro fascinante, con una historia fascinante y con un protagonista fascinante que, además, tal y como ha afirmado durante la presentación, se lo ha pasado "en grande" toda su vida y al que se le ve enamorado de la vida y del ser humano.

En definitiva, un libro que tiene tres vertientes claramente diferenciadas: por un lado, el atractivo de la narración de una vida que, por su peculiar idiosincrasia, es digna de ser contada. Por otro, la historia como vector de conocimiento de un país, Gabón, de un continente, África, y sobre todo de un hombre, del propio hermano de Bescós, fallecido en accidente de avión en 1998 y a quien el propio autor dedica el libro; y por último, la novela como acercamiento de culturas.

 

Jueves 18 de enero de 2018

 

Pinchos negros: Una oferta gastronómica diferente y adaptada a la idiosincrasia del FAN

 La Torre de Utebo

 

Si hay una palabra que define a la perfección el Festival Aragón Negro, ésa es, sin duda alguna, “multidisciplinar”. Porque no deja de resultar asombrosa la increíble heterogeneidad de su oferta cultural, de dimensiones tales que es capaz de englobar, bajo su paraguas de actividades, asuntos tan dispares como presentaciones literarias, conciertos, talleres o exposiciones, entre otras. Pero todavía se puede rizar más el rizo. Porque el género negro da para mucho. Hasta el punto de que lo noir puede, incluso, tener aspectos tangenciales con lo gastronómico. Y hoy, en Utebo, le ha tocado el turno a dicho ámbito gracias a su ruta gastronómica “Pinchos negros”, en la que, con la colaboración de diversos establecimientos hosteleros de la localidad (concretamente Las Fuentes, Omas, Cachito, Taberna del Casco Antiguo, La Torre de Utebo y Degusta) se ha brindado a los clientes una oferta gastronómica tan luctuosa como nutritiva que se ofrece, a partir de las 18 horas, a los clientes tanto este jueves como el próximo, día 25.

 

Como no podía ser de otra manera, el protagonismo culinario ha recaído, sobre todo, en productos donde los colores negro o rojo tenían una especial impronta. Así, por poner solo algunos ejemplos, los espaguetti al nero di sepia, la morcilla, el arroz negro o la chistorra han protagonizado algunos de los pinchos servidos en los tres establecimientos visitados en la tarde de hoy, en los que también, cómo no, se ha buscado un guiño al género negro incluso en el propio nombre de los mismos. Y ojo, todo ha sido de género negro… menos la factura. Porque Pinchos Negros es una iniciativa heredera (y adaptada) del Utepincho, los jueves de pinchos que se vienen celebrando en Utebo con precios de lo más atractivos en los combos pincho + bebida, y el precio por disfrutar de estas tapas de espíritu noir está en las Antípodas de resultar… una puñalada. O lo que es lo mismo, que buena comida, buena bebida y ambiente de Aragón Negro se conjugan a la perfección sin que al cliente le duela el bolsillo.

 

Torre de utebo 2

 

Por continuar con la ejemplificación antes esbozada, y siguiendo con los tres establecimientos visitados, en el primero de ellos, La Torre de Utebo, los filmes Chinatown, Seven, El Padrino, Cayo Largo, Pulp Fiction y El tercer hombre se han visto transformados en suculentos pinchos que iban desde la tartaleta de morro hasta el arroz negro con calamares, pasando por huevos rotos con jamón, pimientos rellenos de bacalao o minihamburguesas completas, entre otros. Pero no solo ha sucedido con películas; porque hasta el mismísimo Humphrey Bogart ha sido homenajeado con simpatía gracias a un langostino que ha sido bautizado, concretamente, como “Langostino a la gabardina de Humphrey Bogart”.

Dgusta

Por su parte, el Restaurante Dgusta ha preparado un menú, que se sirve tanto este fin de semana como el próximo, donde lo negro tiene, cómo no, un papel preponderante. Así, quien se acerque a este restaurante estos fines de semana podrá saborear un menú compuesto por una ensalada de ahumados con viangreta de boletus, un arroz negro (cómo no) con rape, calamares y gambas, y una pannacotta con frutos del bosque. Y si acude a él entre semana, el pincho negro preparado para la ocasión es una bomba de arroz negro relleno de ali-oli y rebozado con polvo de maíz tostado.

Por último, en el tercer establecimiento visitado en la tarde de hoy nos hemos encontrado una sorpresa: los compañeros televisivos de Aragón en Abierto, el programa vespertino de Aragón Televisión, estaban grabando un directo en La Taberna Casco Antiguo, y ante ellos se mostraban los productos preparados para este festival. ¿Y cuáles eran? Pues dos pinchos negros negrísimos: uno, un volcán de patata con sepia, y otro, garbanzos con bacalao en tinta. Y, cómo no, también una tapa a base de spaguetti nero y una gamba rebozada.

taberna 3

taberna casco antiguo 1

taberna 2

 

En definitiva, una gran iniciativa de todos estos establecimientos que vienen a unirse, de este modo, al espíritu del festival, y que incentivan, además, la hostelería dentro del municipio. El próximo jueves recorreremos los otros tres establecimientos restantes, Las Fuentes, Cachito y Omás. Pero, mientras tanto, no lo dude y haga una ruta gastronómica por todos ellos para disfrutar de su oferta gastronómica, que, como ya lo hemos dicho antes, es tan negra como suculenta.

 

 

Viernes 19 de enero

 

Taller infantil "Cómo ser un buen detective", presentación de la novela "La isla del padre" de Fernando Marías y recital poético con Raquel Lanseros

 Entretenidísima velada literaria la vivida hoy en Utebo de la mano del Festival Aragón Negro y que ha contado con la celebración de dos actos tan concurridos como participativos. En primer lugar, a las 17.30 horas y en el Centro Cultural María Moliner se ha desarrollado un taller infantil titulado “Cómo ser un buen detective”. En él ha participado una veintena de chicos y chicas que, siguiendo una serie de pistas, han tenido que resolver un complicado caso.

Taller infantil FAN

Una hora más tarde, a las 18.30 horas, y en el Centro Cultural El Molino, ha empezado el acto principal de la jornada. La presentación de la novela “La isla del padre” de Fernando Marías y un posterior recital poético a cargo de Raquel Lanseros. Acto que, además, ha contado con un maestro de ceremonias de excepción, el coordinador y alma mater del Festival Aragón Negro, el escritor aragonés Juan Bolea.

Bolea Marías Lanseros Gema

  De izquierda a derecha, Fernando Marías, Raquel Lanseros, Juan Bolea y Gema Gutiérrez.

 Empecemos con Fernando Marías.

 Más allá de consideraciones antropológicas, los seres humanos, todos, somos una mezcla del tiempo que nos queda y los recuerdos de aquél que ya pasó y en los que viven rostros, acciones, momentos. Este curioso cóctel tiene, además, un ingrediente añadido que muchos convienen en llamar destino, ese algo que te guía, que te conduce, que te dirige, a lo largo de la vida y que te empuja hacia un sitio u otro. Hacia, en última instancia, un final u otro.

 

Lanseros y Marías

 

Sirva esta reflexión general para comprender la charla que ha impartido el autor vasco (Bilbao, 13 de junio de 1958) con motivo de la presentación de la novela “La isla del padre” (Seix Barral. Premio Biblioteca Breve 2015); porque “La isla del padre” es, además de una novela excepcional y todo un ejercicio de introspección por parte del autor, un texto intimista en el que comparte sus sentimientos con el lector al respecto de la figura de su padre. Porque esta obra tiene su origen en el fallecimiento de su progenitor, Leonardo Marías, hecho que le sirve a Fernando para, apoyado en este duro trance vital, articular un texto que fluye a mitad de camino entre la memoria y la fantasía (no se trata de una obra autobiográfica; más bien podría tratarse de una autobiografía novelada, lo que en el cine se conoce como “basado en hechos reales”) y que, sobre todo, le sirve para un doble cometido: para hacer catarsis y para dejar que la escritura se convierta en vector no solo del duelo sino también del desahogo. En definitiva, una oda a la figura paterna y, también, una especie de elegía (en prosa) gracias a la cual Marías cierra un capítulo de su vida, un círculo, que podría resumirse con esta frase: El miedo mutuo que se tenían padre e hijo y cómo consiguieron solucionarlo.

 Por centrar la cuestión, “La isla del padre” es una obra tras cuya lectura uno no puede sino preguntarse, y con ello enlazo con el párrafo introductorio de la intervención de Marías, cómo seré capaz de recordar mañana lo que he vivido hoy. Si acaso la vida que uno ha vivido es lo suficientemente plena y llena de matices como para ser capaz de recordarla. Porque, a fin de cuentas, las personas recordamos lo que hemos vivido y esos recuerdos hacen de nosotros lo que somos. Puede parecer un galimatías, pero Fernando Marías ya lo explica de manera muy directa en el arranque del libro: “Los recuerdos son como los libros. Solo importan los que permanecen”.

  Así, Marías ha explicado ante su atento auditorio cómo fue capaz de articular un libro en el que cada página, cada párrafo y hasta cada línea tienen un carácter eminentemente visceral, hasta el punto de que es evidente que tuvo que “domesticar” esos sentimientos para convertirlos en un texto novelado.

 

Raquel Lanseros

 Sin duda, ha sido una charla de lo más instructiva, emotiva y enriquecedora con uno de los autores más importantes del panorama literario nacional actual, a la que ha seguido, como colofón de lujo, un recital recital poético a cargo de Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973), una de las voces más premiadas y reconocidas de la actual poesía en español y galardonada con, entre otros, el Premio Unicaja de Poesía, el Premio Antonio Machado en Baeza, el Premio del Tren o el Premio Jaén de Poesía, así como un accésit del Premio Adonáis.

 La autora jerezana ha leído varias poesías pertenecientes a su libro “Esta momentánea eternidad” y ha llenado la sala del Centro Cultural El Molino de la bella tibieza de sus versos y también de la delicadeza pero a la vez rotundidad de sus imágenes poéticas. Así, “Invocación”, “Aritmética”, “A las órdenes del viento”, “2059” y “A propósito de Eros” han sido los poemas con los que la autora andaluza ha cautivado a cuantos uteberos se han acercado a disfrutar de esta singular velada literaria.

 

jueves 25 de enero

De nuevo, Pinchos Negros: Segundo jueves, y última oportunidad, de disfrutar de este temático (y exquisito) Utepincho

 En este segundo (y último) jueves del ciclo Aragón Negro, Utebo ha vuelto a celebrar el evento gastronómico “Pinchos negros”, ese familiar noir del Utepincho en el que colaboran seis establecimientos hosteleros de la localidad (Las Fuentes, Omas, Cachito, Taberna del Casco Antiguo, La Torre de Utebo y Dgusta) y en el que sus propuestas gastronómicas giran alrededor del género negro. Así, si el jueves pasado nos acercamos a conocer los pinchos de la Taberna Casco Antiguo, La Torre de Utebo y el restaurante Dgusta, hoy le ha tocado el turno a Las Fuentes, Omas y Kachito. Empecemos.

Hastings

 

 

La tarde, lluviosa, ha deslucido algo esta segunda sesión de “Pinchos negros”, ya que la afluencia de uteberos a los establecimientos adscritos a esta atractiva (y suculenta) iniciativa ha sido menor que la experimentada el jueves pasado; no obstante, todos cuantos uteberos se han acercado a los bares han podido degustar los riquísimos pinchos preparados para la ocasión. Como decíamos anteriormente, hoy hemos estado en Las Fuentes, Omas y Kachito. El primero de ellos, Las Fuentes, ha elaborado para la ocasión un pincho llamado Telón (Hastings), en homenaje al watson de Hércules Poirot, Arthur Hastings, y también al último libro del inmortal detective ideado por Ágatha Christie, titulado Telón. El telón utebero también está lleno de misterio, aunque al abrirlo el misterio resulta ser ternasco guisado con verduras en su jugo. Una exquisitez.

Omas

 

 

El segundo establecimiento visitado, el Omas, ha apostado por un clásico gastronómico y, también, por (sin duda) el alimento negro más universal, conocido y, probablemente, celebrado: el arroz negro. Todo un acierto, a tenor del éxito cosechado el primer jueves, según explicaba la propietaria del bar.

 

KAchito

 

Por último, la visita al Kachito ha deparado una atractiva sorpresa gastronómica: el bacalao del Mar Negro. O lo que es lo mismo, un delicioso bacalao al pil-pil… pero con un pil pil negro negrísimo, gracias, cómo no, a la proporcionada mezcla con tinta de calamar. Un pincho que, como han explicado, ha tenido mucho éxito y ha gustado mucho, hasta el punto de que, además del jueves, también pudo degustarse el pasado fin de semana y se prevé que pueda ser degustado también este fin de semana que viene.

 

 

En definitiva, tres propuestas gastronómicas diferentes, todas exquisitas, todas con vinculación con el género negro, y que vienen a sumarse al resto de propuestas repasadas la semana pasada. Una gran colaboración, en definitiva, de estos seis establecimientos uteberos con un certamen, Aragón Negro, que gracias a iniciativas como ésta va creciendo en oferta de actividades y multidisciplinariedad año tras año.

 

Viernes 26 de enero

Creatividad literaria e historia, juntos de la mano gracias a Ana Baquedano  Santiago Álvarez

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La programación utebera del festival Aragón Negro encara ya su recta final. Hoy le ha tocado el turno a una actividad muy interesante, un taller literario a cargo de Ana Baquedano y Santiago Álvarez que ha congregado a cerca de una veintena de participantes en el Centro Cultural El Molino. La actividad, que tenía como telón de fondo (además de como eje vertebrador) a "Las sinsombrero", esas mujeres que, allá por la España de finales de los años 20, decidieron dar un paso adelante como creadoras, como artistas, y sobre todo como mujeres, para reivindicar su papel y su vida, y "osaron" cruzar la Puerta del Sol con el pelo suelto, sin sombrero, en lo que suponía todo un manotazo a las entendidas como buenas costumbres y se antojaba incluso como un desafío. Hablamos de Zenobia Camprubí, de Rosa Chacel, de María Teresa León, de María Zambrano, de Concha Méndez, de Maruja Mallo y de tantas otras mujeres que la historia ha obviado, sepultándolas bajo la pesada losa de sus coetáneos de género masculino, muchos de ellos exponentes de la generación del 27 y que trascendieron y pasaron a la posteridad gracias, en muchos casos, a ellas. A esas mujeres poetas, creadoras, filósofas, pensadoras, que en algunos casos fueron mujeres de aquéllos y que, al igual que el exilio o la guerra hubieron de sumar otra discriminación añadida, la del género. Durante la intervención de Ana Baquedano, ha dado pinceladas de muchas de estas mujeres y ha expuesto los problemas a los que se enfrentaron, que fueron muchos pero que, en la mayoría de los casos, giraron en torno al ninguneo que sufrieron de mano de los hombres. Y es que, como ya dijo Simone de Beauvoir, "el problema de las mujeres siempre ha sido un problema de hombres". Tanto, que muchas de ellas fueron obviadas por sus parejas. Así, Dalí no habló nada de Maruja Mallo, Juan Ramón Jiménez no mencionó jamás a Marga Gil-Roësset, Buñuel no se refirió nunca a ninguna, ni siquiera a Concha Méndez, que fue su novia muchos años... en definitiva, mujeres que aportaron tanto a la potenciación de la cultura en este país pero que pasaron de puntillas por la historia, relegadas a un segundo plano y, además, ni siquiera con nombre propio sino como "mujer de".

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Cabe destacar que la intervención de Ana Baquedano, la primera, ha estado trufada con la lectura de poemas y de versos de gran belleza que dejaron escritos estas mujeres, y luego ha habido tiempo también para la creación literaria;  se ha propuesto al público participante escribir, sintetizar, en unas pocas líneas, algo relacionado con los recuerdos,  y cada uno ha sacado su vena más literaria. Luego se ha dejado abierta la posibilidad de realizar una lectura pública de los textos (quien quisiera) y ha habido incluso quien se ha emocionado al leerlos. En definitiva, una velada de lo más entretenida y creativa que, sin duda, ha hecho las delicias de todos sus participantes.  

 

 Miércoles 31 de enero

"Mujeres y arte": Una retrospectiva del protagonismo velado de las mujeres en el arte desde la Prehistoria a cargo de Teresa Serra

Teresa Serra

Una interesantísima charla sobre mujeres y arte que se ha desarrollado en el Centro Cultural Mariano Mesonada ha sido el acto que ha servido como epílogo de la programación utebera del Festival Aragón Negro, en la que, a lo largo de 15 días, nuestra localidad se ha llenado de actividades culturales y gastronómicas de diversa índole y que ha contado con una excepcional respuesta por parte de los vecinos. En el caso de esta charla, impartida por Teresa Serra, trabajadora de la Filmoteca de Zaragoza desde casi sus orígenes, han sido cerca de treinta los uteberos que se han acercado hasta el centro cultural para escuchar su excepcional relato. Ha sido una charla interesantísima apoyada por audiovisuales en la que Serra ha planteado una cuestión para la que, tristemente, no existe ninguna respuesta que pueda justificarla: ¿Por qué la historia, sistemáticamente, ha obviado el papel de la mujer en la cultura? Y es que Serra tiene toda la razón cuando, al arrancar su ponencia, ha exhortado al público a pensar en voz alta nombres de compositoras clásicas, de pintoras clásicas, de escritoras clásicas, de científicas clásicas. Que las hubo, por supuesto que sí, pero que no trascendieron. Que fueron obviadas, sepultadas por la predominancia del género masculino y por una historia eminentemente masculinizada en la que, además, siempre se ha dado la paradoja que, ya desde la Grecia y la Roma Clásicas, la inspiración del arte tenía forma... de mujer. Concretamente las nueves musas.

De este modo, y con esta premisa como punto de partida, Serra ha tratado de dar voz a un colectivo, el de las mujeres, consuetudinariamente silenciado. Así, su exposición ha arrancado en la Prehistoria, en el arte rupestre, y ha planteado una cuestión sumamente lógica: ¿por qué siempre se ha asociado la pintura rupestre con el hombre? Al hilo de esto, Serra ha dado un dato tan demoledor como desconocido: el 75% de las manos (en el arte prehistórico el pintado de manos era un motivo muy recurrente) plasmadas en las paredes de las cuevas en lo que actualmente es Francia y España se corresponde a manos femeninas. O lo que es lo mismo, que la pintura de dichas manos fue llevada a cabo por mujeres; con lo que, tirando del hilo, no es difícil imaginar que los motivos de caza pintados pudiesen ser también obra de mujeres, asunto del que no hay constancia ni evidencia científica que lo avale... pero tampoco la hay de que dichas pinturas fuesen llevadas a cabo por hombres, como tantas veces se ha representado a lo largo de la historia, hasta el punto de pertenecer a nuestro ideario común.

Desde la Prehistoria y hasta nuestros días, Serra ha puesto el foco en diversas mujeres, auténticas avanzadas a su tiempo, artistas totales, que o bien vivieron en un segundo plano o bien tuvieron que medrar mucho para lograr reconocimiento, o incluso a pesar de haberlo obtenido en el tiempo en el que les tocó vivir fueron luego, apenas unos años más tarde de su fallecimiento, injustamente olvidadas por la historia. Así, Serra ha hablado de Anaxandra, de Claricia, de las mujeres autoras de los beatos, de la formidable (y desconocidísima) Hildegard von Bingen, de Sofonisba de Anguissola, de Clara Peeters, de Luisa Vidal, de Iris Lázaro, de Isabel Guerra... y de tantas y tantas mujeres cuya aportación a la historia, a su acervo cultural, ha sido determinante, pero que jamás fueron consideradas al mismo nivel que sus colegas masculinos. 

Por último, Serra ha terminado con la presentación de una mujer formidable y un, verdadero ejemplo del eslogan que ha vertebrado esta edición de Aragón Negro: "Mujeres que crean, mujeres que luchan. Por la integración". Se trata de Lita Cabellut, una mujer de etnia gitana hija de una prostituta y que vivió en la calle hasta que fue adoptada por una familia de Barcelona que le dio una educación y le picó en el gusanillo del arte. Así, cuando con 13 años visitó el museo de El Prado, en Madrid, Cabellut sufrió una especie de revelación y supo que el arte sería su vida. Hoy es la pintora española más cotizada del mundo, y el segundo pintor (en general, englobando ambos géneros, masculino y femenino) español más cotizado del mundo. Cabellut, enamorada de la pintura de Goya, sorprende por sus retratos de grandes dimensiones llenos de realismo y de fuerza visual y vive a caballo de grandes ciudades donde expone con gran éxito. En definitiva, una mujer que, como ejemplo de integración y de lucha, ha sido un inmejorable ejemplo para poner punto y final a la programación de esta quinta edición de Aragón Negro en nuestra localidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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